miércoles, 2 de junio de 2010


Anestesiado por la desidratación que sentía padecer en su propia vida. Juan, ahora con miedo, se dedicaba a buscar valiosos tesoros de entre las basuras de la sociedad en la que vivimos.

El champagne y las vidas valiosas, que algunos creen tener sólo por hacer gastos desorbitados, se acabaron.

Los nervios, últimamente están a flor de piel y, los principios de los que nuestros ancestros se hacían valer en sus vidas, se han perdido en su totalidad.

La juventud está perdida. Dedican la mayoría de su tiempo libre a pulsar los botones de un mando a distancia, o a su vez de una video-consola... Con los ojos vidriosos. Mientras tanto, podemos encontrar en África, el tercer mundo, a infantes falleciendo de inanición. Mientras tanto. Grandes magnates del marketing se frotarán con sus manos sobre su tripa, después de un suculento plato de marisco... ¿Acaso un ser tan ínfimo como uno mismo podría hacer algo?.

En definitiva...no hay unión, luego, no hay fuerza... Seguiremos pidiéndole ayuda al Altísimo desde los lugares mas recónditos por el que dirán.

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