Que bonito, que bello, que deja vu tuve ayer al volver a saber que el mallorquín jugaría la final de Roland Garros. El buque insignia del tenis español vuelve a realizar su trabajo a la perfección como si de James Bond se tratase. Quiere asaltar el número uno y el precio es muy alto. Derrotar a Robin Soderling.
Espero volver a ver al español levantar la copa de los mosqueteros... De momento me retiro y esperaré a mañana.
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