La trompeta volvió a sonar en su corazón y la cuenta atrás dio sus últimos pistoletazos. Han pasado muchos años en los que el payaso hizo reír a los más pequeños, muchos años que ha pasado entre sollozos ante noches de verano e invierno. Sueña que ante una vida indeseada se agacha para abrazarla de sus rodillas y llorarla cada día más y más...
Con tanto llanto de trompeta acompañado de recuerdos del pasado. Hoy, el payaso se volverá a pintar la cara de blanco y cayéndole una lágrima ofrecerá su última función a una generación de niños que ya no comprende el humor bajo la carpa del circo.
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