viernes, 15 de agosto de 2014

Suave brisa veraniega.


Hay días de verano, sobretodo en agosto, en los que llega la tormenta incluso a la playa. Es inevitable… La gente abandona la arena, hayan pagado o no la hamaca y sombrilla que la acompaña. Otros cruzan los dedos para que tan solo sea una tormenta pasajera de pocos minutos, y poder retomar sus actividades y continuar ganando dinero -"dinerito fresco y hacer su agosto"-. Después de varios días siendo atizados por el caluroso viento de la isla, se agradecen nubes y alguna que otra gota de agua venidera del cielo. No puedo quitar mi mano de la cabeza o el gorro de playa que llevo puesto saldrá de nuevo volando hasta no sé dónde… La conversación entre colegas cambia de sentido, comenzamos a hablar del tiempo que hacía que no pasábamos gusto de estar así sobre la suave arena mallorquina. Los turistas no dejan de abandonar la arena. Fin de la corrida. Mañana será otro día.





La fotografía que podéis ver fue disparada por el autor con una -"agfa optima, sensor", 35mm, revelado y digitalizada por el mismo. 

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