Uno se cree que le gusta alguien o que está comenzando a enamorarse, pero de pronto algo sucede para que esa chica a la que estabas conociendo y que tanto te gustaba deje de llamarte y de interesarse por seguir viéndote en sus ratitos libres. En mi caso, la historia comienza en una tarde de domingo, por estos lares y, escribiendo algo nuevo para los pocos lectores habituales que tiene el blog. De pronto escuché un "tirurí" en un chat conocido de la red y del cual no suelo hacer habitualmente mucho uso, pero ese día sí, ese día lo conecté y lo dejé en marcha.
Me encontraba outside y el "tirurí" del que os hablaba antes logró despertar mi interés y más aún viendo que era una chica encantadora y con un rostro auténticamente angelical. Resumiendo,, que la joven experimentada me dice que se enamora de mi y que yo soy un chico un tanto frío porque no le demuestro todo mi calor desde el primer instante en que nos conocimos. Yo me limito a decirle que poco a poco, ya que las cosas de a poco saben mucho mejor. Se ve que a ella no le sentó muy bien y finalmente acabó por no llamarme nunca más. Dice que tiene 4 perros y cinco gatos y que le debe todo el tiempo a ellos porque le ofrecen mucho más de lo que podría ofrecerle cualquier ser humano. Y yo, entristecido, me pregunto ante el espejo... -Alex, tu que has sido lo que has sido y, esta chica, que podría decirse hasta el momento y a mi larga edad, que ha sido la única que consiguió engancharme para decirme finalmente que prefiere pasear a su perro que verme a mí-....
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