miércoles, 17 de agosto de 2011

Una cena

Esta tarde bajé a la calle y me encontré a Sam, un chico argelino de mi misma edad del barrio al cual conozco desde hace ya algún tiempo. Él, es de origen árabe y musulmán. Siempre he intentado aprender de las diversas culturas que me rodean y es que no soy retrógrado para nada, ni uno de esos que dice que a todo lo que no es de su cercanía es malo, lo rechazan e intentan a que tú también lo hagas.

El hecho es que a las 21:00 horas pueden comenzar a comer después de todo un día de ayuno -el ramadán-, desde las 5:00 de la mañana sin poder probar bocado ni beber un solo sorbo de agua. Al principio, me pareció algo cortante, pero cuando me insistió dos veces y en la forma en que lo hizo, acepté la invitación y me senté con ellos para vivir un momento más en mi vida con gente de otra religión distinta a la mía.

Nos sentamos en la mesa e inmediatamente uno de ellos conecta en su iphone una especie de plegaria en árabe, la cual nos dice que se acaba el ayuno y llegando la noche podemos comenzar a comer - como han avanzado las tecnologías, ¿hace cientos de años como lo harían?-supongo que ellos mismos dirían las palabras.

Durante toda la cena me sentí un privilegiado, estaba compartiendo momentos con gente afincada ya en España pero que tenían una cultura distinta. En mi opinión, nos se diferencia mucho una cultura de la otra. El francés, el árabe y el español fluían por la mesa con zapatillas de andar por casa... Intenté saborear ese momento mucho más que la sopa, que por cierto, estaba riquísima. Cientos de años pasaron por mi mente... Córdoba -nombre de la mezquita que hay en la zona cero de New York-, Granada, etc. Se disfruta del alimento como si hiciese años que no lo probaban y la amabilidad es extrema en algunos casos con el invitado, que en este caso soy yo. Me sentí como en casa pero durante un instante a millones de quilómetros de mi tierra, me sentí un extraño y al mismo tiempo un hermano. Me sentí un afortunado.

Sólo decir unas últimas palabras, y es que esta gente se encuentra a cientos de millas de su país y no creo que lo hagan por gusto. Si alguno de ustedes alguna vez ha tenido que salir de su país de orígen para trabajar en uno ajeno y así poder subsistir, entenderá a lo que me refiero. Gracias de nuevo por leer mis humildes palabras, son las 3:30 horas de la madrugada y tengo sueño, buenas noches...









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